Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Evocaciones después de la vida.
Es tarde ahora, el sol avanza trémulo,
podría decirse,
que casi con pereza se marcha
tal vez aun espera
Gustaba de vernos cruzando aquel parque, y
es que nadie lo ha enterado,
nadie le ha mandado una nota sobre nosotros;
no volveremos más a sentir su caricia intensa.
La luna asoma su rostro adormilado,
pero despierta del todo finalmente,
extrañada, observa
Hay inquietud de las estrellas,
cuchicheando están con actitud interrogativa;
han descubierto por vez primera
que no estamos en aquella banca,
compartiendo risas y abrazos;
¡Cariño mira!
Tampoco han sido informadas,
nadie les dijo nada de nuestra ausencia,
también nos extrañaran, de igual forma lo harán,
las rosas del jardín,
el ave que a nuestra ventana cantaba
con especial alegría cada madrugada
y no echaran de menos
los picaportes de las puertas,
las ropas que quedaron sucias y manchadas,
aquella vajilla de forma contemporánea
extrañara las charlas, aquellas que inventamos
tantas y tantas mañanas
El microondas, no volverá a hornear popcorns
los fines de semana;
todo aquello seguirá en pregunta constante
y nadie dará razón de nosotros a ellos,
nadie comprenderá, lo importantes
que en su existencia fuimos...
De la relación que sostuvimos
cuando la vida nos corría en las venas,
y los ojos abrazaban todo con deleite,
cuando aun soñábamos
viendo lejos, lejos las tristezas;
cuando construimos sueños ,
donde todos se involucraban,
para hacer la vida amable, alegre, excelsa
Ya nos hemos marchado,
sin tiempo de decir nada, absolutamente nada,
es ahora este espacio estrecho y frio
quién nos mima el cuerpo
En tanto nuestras almas unidas,
beben a sorbitos una eternidad
que no hemos pedido,
pero ya nos ha sido dada.
Cariño, ¡mira! ahí están
podría decirse,
que casi con pereza se marcha
tal vez aun espera
Gustaba de vernos cruzando aquel parque, y
es que nadie lo ha enterado,
nadie le ha mandado una nota sobre nosotros;
no volveremos más a sentir su caricia intensa.
La luna asoma su rostro adormilado,
pero despierta del todo finalmente,
extrañada, observa
Hay inquietud de las estrellas,
cuchicheando están con actitud interrogativa;
han descubierto por vez primera
que no estamos en aquella banca,
compartiendo risas y abrazos;
¡Cariño mira!
Tampoco han sido informadas,
nadie les dijo nada de nuestra ausencia,
también nos extrañaran, de igual forma lo harán,
las rosas del jardín,
el ave que a nuestra ventana cantaba
con especial alegría cada madrugada
y no echaran de menos
los picaportes de las puertas,
las ropas que quedaron sucias y manchadas,
aquella vajilla de forma contemporánea
extrañara las charlas, aquellas que inventamos
tantas y tantas mañanas
El microondas, no volverá a hornear popcorns
los fines de semana;
todo aquello seguirá en pregunta constante
y nadie dará razón de nosotros a ellos,
nadie comprenderá, lo importantes
que en su existencia fuimos...
De la relación que sostuvimos
cuando la vida nos corría en las venas,
y los ojos abrazaban todo con deleite,
cuando aun soñábamos
viendo lejos, lejos las tristezas;
cuando construimos sueños ,
donde todos se involucraban,
para hacer la vida amable, alegre, excelsa
Ya nos hemos marchado,
sin tiempo de decir nada, absolutamente nada,
es ahora este espacio estrecho y frio
quién nos mima el cuerpo
En tanto nuestras almas unidas,
beben a sorbitos una eternidad
que no hemos pedido,
pero ya nos ha sido dada.
Cariño, ¡mira! ahí están
Mary C. López
22.3.2011/19:20/Méx
*Melancolías amorosas.
*Melancolías amorosas.