LuKaS
L'enfant terrible
A tu boca desconocida, mi lealtad le debo.
Dichosas las margaritas regadas en el prado,
tienen el placer de que las tomes entre tus dedos.
Esparce semillas de amor en mí y cosecha lo sembrado.
Corre descalza sin prisa por este jardín de encanto,
que tienes merecido lo que cada tanto te voy dando.
Colmaste mi vida de alegría y supiste devolverme el aliento.
Pon tu mano en mi pecho, quiero sentir su frescura por dentro.
Con tus artilugios poéticos, dotaste de un alma a este cuerpo.
Brilla como el sol radiante, todas las mañanas,
abrázame como una ola, rózame como el viento;
acariciame con tus mejillas, como pétalos de flores,
haz que este instante sea, una pausa en el tiempo.
Este amor no será para recordar, si no para tener presente.
Última edición: