LuKaS
L'enfant terrible
Endulzas mis palabras como un terrón de azúcar,
que se deja caer sobre un café que se bebe amargo,
me llamas amor y ruegas que por nosotros arda el campanario;
yo no busco herir a nadie, ni ser el huésped indeseado...
pero esta afición que has hecho de mí, merece el desengaño,
porque hoy y siempre vida, será un amor no correspondido.
No busques alas blancas en este cuerpo atormentado,
que las cenizas donde lo tenían enterrado las han ennegrecido.
No le cantes al alba, no le escribas versos al ocaso,
que este tipo, como pocos, busca ser libre como el viento.
Me tienes como el castigo ideal para tu alma masoquista,
y que no digan que no te lo he advertido en mis citas,
este corazón frío y adolorido, no quiere sufrir ni hacer justicia.
No te pierdas en mis versos que están claros,
anexa esta amor a lo que tienes prohibido.
Nadie debería beber veneno tan mortífero.
Si buscabas un latigazo, ya lo has recibido,
disfruta el ardor de lo herido, vuélvete un paso,
la próxima vez que el chasquido rompa,
la barrera del sonido,
las heridas de tu cuerpo serán un rasguño,
comparadas a las de tu alma.
Aléjate ángel mío de la ventana;
no busques sueños en ella,
que sólo... da a la calle.
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