Tu me enseñaste a hacerlo

Silvestreriana

Poeta recién llegado
Al amor, que no conoce fronteras.




Tu me enseñaste a hacerlo



Tu me enseñaste a hacerlo...
Cuando yo era Piaroa y tú Misionero
Yo silvestre, tú esculpido
Y me amabas…
En el punto más tupido
De mi hábitat selvático
Entretejido, negro y verde.
Renunciaste a tu vida
Yo a la mía.
Hicimos una casa para dos
Llenaste de luz mi inocencia
Me enseñaste las letras
Yo te di flores
Y comiste mis hojas y mis flores
Tejiste crinejas
En mi cabello corto de totuma
Yo te pinté los labios
Con mi risa jovial bajo la luna
Me enseñaste a seguirte
Nadando cuesta arriba
Yo te enseñé la paz
Flotando cuesta abajo
Yo te hice cantar “El unicornio azul”
Que una pasante de la U.D.O. me regaló
Y tú “Padre nuestro” era…
¡El padre nuestro diario de los dos!
De tarde miro…
Pasar el río bajo mis pies y mis tristezas
¡Lástima tu piel blanca!
Asustadiza tu piel blanca
No pude cambiarla por ésta que me arropa
Y te fuiste… un día como este…de tarde
Temblando, con fiebre… y frío.
Cuesta abajo, en paz, como te enseñé
En tu última danza
En tu cápsula azul
Rodeado de flores y de hojas y de mi amor.
Y me quedé sola…
Con la casa, el río, la siembra y tus olores
Olores de tu risa, olores de tu piel,
Olores de tus besos, de tu llanto y el mío
Olores de abundancia y de escasez
Olores… del hijo que no vino.
Te fuiste hacia otra dimensión
Y ningún blanco ha venido a buscarte.
Yo… leo tus poemas a la brisa

Mientras me hundo...

¡Para ver si me tocas!
 
Última edición:
Al amor, que no conoce fronteras.

Tu meenseñaste a hacerlo
Tu me enseñaste a hacerlo...
Cuando yo era PiaroaY tú MisioneroYo silvestre, tú esculpidoY me amabas…En el punto más tupidoDe mi hábitat selváticoEntretejido, negro y verde.Renunciaste a tu vidaYo a la mía.Hicimos una casa para dosLlenaste de luz miinocenciaMe enseñaste las letrasYo te di floresY comiste mis hojas y mis floresTejiste crinejasEn mi cabello corto de totumaYo te pinté los labiosCon mi risa jovial bajo la lunaMe enseñaste aseguirteNadando cuesta arribaYo te enseñé la pazFlotando cuesta abajoYo te hice cantar “El unicornio azul”Que una pasante de la U.D.O. me regalóY tú “Padre nuestro” era…¡El padre nuestro diario de los dos!Detarde miro…Pasarel río bajo mis pies y mis tristezas ¡Lástima tupiel blanca!
Asustadizatu piel blancaNopude cambiarla por esta que me arropaYte fuiste… un día como este…de tardeTemblando, con fiebre… y frío.Cuestaabajo, en paz como te enseñéEntu última danzaEn tu cápsula azulRodeado de flores y de hojas y de mi amor.Y me quede sola…Conla casa, el río, la siembra y tus oloresOlores de turisa, olores de tu piel,Olores de tus besos, de tu llanto y el míoOlores de abundancia y de escasezOlores… del hijo que no vino.Te fuiste hacia otra dimensiónY ningún blanco ha venido a buscarte. Yo… leo tus poemas a la brisa
Mientras me hundo...

¡Para ver si me tocas!


Excelente. Me pongo de pié y te aplaudo. Todo el amor y todo el dolor en este hermoso poema.
Un abrazo, mil estrellas de bienvenida y una merecida reputación. No se si lo escribiste de esa manera para crear la atmosfera de cuento atragantado en tu garganta o si el editor pegó todas las palabras
Cariños
Trina
 
Extraordinario mi querida amiga. Como me siento de feliz leer tus letras publicadas en este hermosso escenario dondfe las letras y las palabras se confabulan para expresarnos en libertad....estrellas!!!!
 

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