LuKaS
L'enfant terrible
Yo dije "No me molestas", tu dijiste "¡Qué lástima!",
y arrojaste una piedra que dió contra mi ventana,
era tu invitación a bajar, pero ya estoy algo grande,
para salir a jugar con piedras, a las siete de la tarde;
y siempre te vas a casa cuando el reloj marca las diez,
justo cuando empieza mi happy hour es la tuya de dormir.
Prende tu boca en llamas y echa fuego,
tírame un mal de ojos, hasta dejarme ciego,
lanza tus maldiciones, a ver si me quedo sordo,
vuelve a tu voz unánime, que yo me hago el mudo;
pero jamás podrás quitarme, ni por nada del mundo,
el velo que me ha cubierto el alma, luego de tus traiciones
¿Qué no ves que éste es un niño rebelde,
que de pequeño, su corazón fue prodigio,
que de grande se hizo, un veneno indeleble;
que su alma forjó un escudo para protegerse
y sólo deja pasar los rayos, de luz, mas tenues,
los únicos que le tocan su estructura mas sensible?
Dame una verdadera razón para desnudar mi alma,
y no me vengas con amor, no me hables de nostalgia
que ya aprendí a convocar el amparo sobreprotector
a llamar por mi guarda a un alter ego que se encarga,
de jamás bacilar en palabras a la hora de protegerme.
¿Porqué se te ocurriría, que te sacuda el pecho
o que pinte en tu rostro algunas lágrimas?
Tengo mis alas negras por bien merecidas,
no me las quieras quitar, porque de hecho
cada una de esas plumas fue una lágrima,
que me hicieron derramar en mil lagunas,
hasta que al fin pude aprender a nadar
luego de ahogarme varias veces en mi llanto.
Última edición: