Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reventándote violácea
resguardada del estío,
vas sumando tus dulzores
en tus meses de crianza.
En racimo que a la espera
de vendimias otoñales
se acomoda entre sarmientos;
leño sólido a la tierra
Entre pámpanos naciste,
en ribera burgalesa,
tu destino es el capazo,
la barrica tu quimera.
Envejecer en el roble
de bodega subterránea
hasta ser rubí en los labios
perfumando las entrañas.
Sueñas con esos días
futuros de vino y rosas
a la sombra de tus zarcillos
y del limbo de tus hojas.
Caen de octubre las calendas.
Jornaleros riegan los campos.
Enjambre que arranca con mimo
los frutos del cetro de Baco.
Llega su turno y unos dedos,
con aroma sudor salitre,
la desprenden raudos del tallo
depositándola en el canasto.
Pero al despertar de su trayecto
en aquella albarda sin montura,
descubre su pepita horrorizada
que pasó del cesto a la basura.
Y es que olvidó la pobre
que no es Tempranillo; ¡es Garnacha!
y los paladares exquisitos
calibran su linaje cada añada.
Así acabó la odisea de este viaje;
¡macerando la mala uva en la sentina!
quizás se transforme en pasa con suerte
si con disimulo el hollejo; nos esconde.
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