Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
El día en que llegues ver madurar una rama en el desierto,
recuerda que las horas tienen de donde florecer
como también los baches que rodean tu cúpula florecen.
Cuando mires en el rincón de tus realidades ,
cuenta con el dedo índice de tu mano derecha
cuantas hogueras entrelazadas de telarañas habitan,
recuerda que también ellas respiran bajo tus actos.
Cuando calles el lamento de una roca
Imagina qué seres recorrieron su textura,
y qué se espera de ella cuando la gota de lluvia la golpe
porque también tiene necesidades como tú…Como yo.
El día en que llegues ver madurar una rama en el desierto,
piensa que las nubes no recorren distancias sin marcar diferencia
entre lo que es realidad y lo que se oculta en cada jornada.
Siente cada palmada de consolación en tu hombro
como un estímulo en tus atardeceres vestida de diosa
y deja de lamentar tus logros vagabundos.
El día en que llegues ver madurar una rama en el desierto,
siente que nada podrá compararse con el zafiro de tus tantos cielos.
Porque las hojas sueltas del viejo árbol imploran realidad intima,
imploran deseos perdidos frente a la pared pintada de rosa,
y no regresan porque saben que no hay lamento, no hay temor, no hay nada.
Porque yo no seré nada cuando las acompañe
en el valle de lo inexplorado hecho ya polvo.
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