EL SUFRIMIENTO POR LA COMPAÑERA PÉRDIDA
Juan atraviesa el umbral del cuarto entristecido
por falta de la mano amada que lo llenaba de colorido
percibe el pasear del aroma de ella como punzada en el recuerdo
desglosándose en el pecho del hombre herido
ese aroma mezclado con la penicilina como medicina
el cual fue la eterna compañía en los últimos días de su vida.
El, mirando entre la oscuridad enemiga siente al hijo con un sollozo inclemente
que adosándose a la pared derrama su dolor inocente
por la partida equivocada y temprana de su madre
y el abatimiento totalitario de su querido padre.
Juan con el alma desahuciada ante la traición del destino
mira conmovido a su descendiente adolorido por el momento tan cretino
y abrazándolo con cariño llora el hombre como un niño.
Elevando sus pensamientos al cielo oscurecido
pregunta a Dios por la decisión fatídica de arrancarle a la mujer querida
y con una negación de locura comprendida
reclama al Señor que le devuelva a la esposa perdida.
Ron
Juan atraviesa el umbral del cuarto entristecido
por falta de la mano amada que lo llenaba de colorido
percibe el pasear del aroma de ella como punzada en el recuerdo
desglosándose en el pecho del hombre herido
ese aroma mezclado con la penicilina como medicina
el cual fue la eterna compañía en los últimos días de su vida.
El, mirando entre la oscuridad enemiga siente al hijo con un sollozo inclemente
que adosándose a la pared derrama su dolor inocente
por la partida equivocada y temprana de su madre
y el abatimiento totalitario de su querido padre.
Juan con el alma desahuciada ante la traición del destino
mira conmovido a su descendiente adolorido por el momento tan cretino
y abrazándolo con cariño llora el hombre como un niño.
Elevando sus pensamientos al cielo oscurecido
pregunta a Dios por la decisión fatídica de arrancarle a la mujer querida
y con una negación de locura comprendida
reclama al Señor que le devuelva a la esposa perdida.
Ron