Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los cañutos de Moctezuma
Tenía la niña profundos ojos azul marinos.
Abrieron su pecho en canal y sacaron su corazón,
lo partieron por ver si rebosaba de amor.
Comprendieron después aquel corazón de María,
y al corazón de Jesús lo adoraron por ser
un corazón que servía.
Quisieron también saber
de la vulva de plata y del ano de oro,
de los cuernos que matan
y de la sangre del toro,
de los pechos de mármol
y pezones de santas,
de los muslos alboreos,
de los labios de fresa,
de los bailes de nalgas,
y con los penes de ofrenda,
por la piedra pasaron
a las meninas semblanzas
Van las doncellas al potro,
y van los donceles en almas
Fulanos ¡Va por Santiago!
¡Al toro!, que escampa.
Se niebla, se cierra, se nubla,
se abre, se arrasa, destapa,
se limpia, se aclara, se libra,
serena clarea la calma
después de pasar la batalla.
Se obtienen doncellas de pago,
los mozos mantienen sus rabias,
a unas las dan en casorio,
y otras casadas, Cortés se las pasa;
y mientras predican les caen las babas
y sólo platican las conveniencias que braman.
Que estaba bien no matar al hermano
y estaba mal sacrificar en los cus
No trujeron sus hijas para el aldeano,
ni tampoco doncellas que absorbieran su pus;
todo legal si placía a don Carlo,
todo cabal por la iglesia de cruz,
que mataba doquier si cantaba algún gallo
condenando a placer a los reos por plus.
Y allí fundaron la iglesia
que en cruz pusieron señal,
que fue la cruz buena amnesia,
y no cañutos de mesa
que Moctezuma solía fumar.
Llovía sobre el alto
y encendieron el hogar,
al descuido fue el asalto,
y sus dioses del altar,
no supieron del basalto
ni del fondo capilar.