Count of Cuelare
Poeta recién llegado
No hay tristeza más tiránica que la de la culpa...
Cumpliendo un castigo, sombras agitadas
Tumultos erigidos en lúcidas canciones
Fina colección de trampas dibujadas
En lo profundo de mis animadversiones
Cantos de poetas sumidos en rencores
De antaño imprecisos, raudos atavíos
Que buscan una tierra sin calor, sin emociones
Cortan las higueras de frutos corroídos.
Conscientes recaídas de vicios desgastados
Costumbres imperiosas, tardas, ignominiosas
Hábitos que ensucian la tela del beato
Abel suplicando de Caín misericordia.
Cúmulos de hiedra enredada en el infierno
Arden como zarzas en medio del Sinaí
Rotos los espejos, los demonios sedientos
Buscan mancillar los jardines de alhelí
Y así comenzaba, el teatro de los hados
Burlándose de mí como locos divertidos
Del payaso que lloró al ver su propio retrato
De las cosas del amor, de los ruegos sin destino.
Cumpliendo un castigo, sombras agitadas
Tumultos erigidos en lúcidas canciones
Fina colección de trampas dibujadas
En lo profundo de mis animadversiones
Cantos de poetas sumidos en rencores
De antaño imprecisos, raudos atavíos
Que buscan una tierra sin calor, sin emociones
Cortan las higueras de frutos corroídos.
Conscientes recaídas de vicios desgastados
Costumbres imperiosas, tardas, ignominiosas
Hábitos que ensucian la tela del beato
Abel suplicando de Caín misericordia.
Cúmulos de hiedra enredada en el infierno
Arden como zarzas en medio del Sinaí
Rotos los espejos, los demonios sedientos
Buscan mancillar los jardines de alhelí
Y así comenzaba, el teatro de los hados
Burlándose de mí como locos divertidos
Del payaso que lloró al ver su propio retrato
De las cosas del amor, de los ruegos sin destino.