lobo111
Poeta que considera el portal su segunda casa
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El hombre-mono criado por Kala… la simia de dientes grandes y afilados, y que le enseñó a desarrollar otras cualidades, debido a sus dientes más pequeños y menos envergadura corporal que sus hermanos simios, contempla ensimismado y tumbado en dos fuertes ramas en lo alto de un poderoso árbol, la noche en la sabana africana.
Una luna llena y roja viste de misterio ese momento que su mente inteligente, deduce, primordial y mágico.
Se pregunta quien tiene más poder; si la blanca Ororo, hoy especialmente roja, pero que se puede mirar sin parpadear, colgada en el cielo de la noche…o si es por el contrario más poderoso el dorado Resmut que reina en el cielo durante el día y que no permite que se le mire, salvo por momentos, por cuanto brilla.
Incluso se pregunta si serán una pareja enamorada, y sus hijos, incontables y divinos, los diminutos puntos brillantes de luz esparcidos por el cielo…Amnras.
O si serán enemigos que se persiguen incansablemente, noche y día.
Tarzán se descuelga del árbol, ágil y fuerte, como lo haría cualquiera de sus hermanos de leche, su piel y su cuchillo resplandecen a la luna, coge su arco y su carcaj hecho, como su taparrabos con la piel de su enemiga Numa, la pantera, abatida por Tarzán y su cuchillo. Pone una flecha en la liana trenzada y curtida que tensa el arco. Serio, apunta a la luna, prepara la flecha para lanzarla, y ahora, mientras se ríe, grita a la luna:
-¡Ororo, tú eres la diosa; pero solo porque Tarzán no quiere cazarte!- Después, lanza la flecha al aire, orgulloso sonríe a la luna roja y se pone a pensar en otra cosa.
Lobo
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El hombre-mono criado por Kala… la simia de dientes grandes y afilados, y que le enseñó a desarrollar otras cualidades, debido a sus dientes más pequeños y menos envergadura corporal que sus hermanos simios, contempla ensimismado y tumbado en dos fuertes ramas en lo alto de un poderoso árbol, la noche en la sabana africana.
Una luna llena y roja viste de misterio ese momento que su mente inteligente, deduce, primordial y mágico.
Se pregunta quien tiene más poder; si la blanca Ororo, hoy especialmente roja, pero que se puede mirar sin parpadear, colgada en el cielo de la noche…o si es por el contrario más poderoso el dorado Resmut que reina en el cielo durante el día y que no permite que se le mire, salvo por momentos, por cuanto brilla.
Incluso se pregunta si serán una pareja enamorada, y sus hijos, incontables y divinos, los diminutos puntos brillantes de luz esparcidos por el cielo…Amnras.
O si serán enemigos que se persiguen incansablemente, noche y día.
Tarzán se descuelga del árbol, ágil y fuerte, como lo haría cualquiera de sus hermanos de leche, su piel y su cuchillo resplandecen a la luna, coge su arco y su carcaj hecho, como su taparrabos con la piel de su enemiga Numa, la pantera, abatida por Tarzán y su cuchillo. Pone una flecha en la liana trenzada y curtida que tensa el arco. Serio, apunta a la luna, prepara la flecha para lanzarla, y ahora, mientras se ríe, grita a la luna:
-¡Ororo, tú eres la diosa; pero solo porque Tarzán no quiere cazarte!- Después, lanza la flecha al aire, orgulloso sonríe a la luna roja y se pone a pensar en otra cosa.
Lobo
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