Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caen minutos como esporas de acero,
la espera se hace moho debajo de mis pies.
Los sonidos se vuelven intolerables, hormigas
caminan con pies de elefantes sobre cristales;
Con gargantas de lobos, el aire roza la telaraña y la vuelve
un violín desafinado.
Ojos y bocas se mezclan en la licuadora de mi cerebro,
hachas en mis tímpanos se quiebran y me desangro en caucho.
Terremoto en mis huesos vestidos de parKinson,
me singuen gafas oscura y una serpiente me invita al
Paraíso,... de repente el ladrido de un corcel blanco,
me arranca del miedo… su fresca lengua de calma
se estalla en mi rostro, y su cola abanica los fantasmas,
salvándome de nuevo.
¡Compañero mío, mi héroe guardián, no me dejes dormir,
Cuando este despierto…!
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