Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando me mires y no me mires,
búscame entre el suelo de tus pasos
quizá ahí llegues a verme si tropiezas conmigo.
Cuando sonrías y no sonrías en la misma sincronía
que tus movimientos al caminar a prisa,
tal vez podrás toparme en aquellas escaleras
donde nos dimos el último beso.
Cuando hables y no hables frente al espejo,
procura no decir de más porque puede dañar
la estructura donde reflejas tu imagen
y ya no pueda conocerte como ayer.
Cuando me pienses y no me pienses,
búscame en los bolsillos de tus pantalones
en la bolsa que cuelga de tu hombro
o en la estancia de tu cama cuando reposes.
Cuando me mires y no me mires,
recuerda que velamos noches
y recibimos un amanecer con dolor de brazo derecho,
o las tantas gotas de agua que cayeron en nuestra espalda
cuando tomados de la mano corríamos entre risas y voces de satisfacción.
Cuando recuerdes la primera despedida y no la recuerdes,
compárala con la última en aquella estación del metro
y respóndeme si las lágrimas no fueron suficientes
para todo esto que hoy nos presenta la distancia.
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