Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes que nada,
el quejido del alma
se enredará con cada recuerdo
de tu dulce voz,
y este cuerpo vacío
arrancará de sus labios
la promesa de volar
hacia el altar de la primavera.
Antes que nada,
pediré perdón por quererte aún
como un niño quiere el néctar de su madre.
Antes que nada,
estos ojos amanecerán cien años
llenos de dolor,
de saberte de otro corazón
y no mío.
Luego,
el silencio anidará para siempre
en este pecho que soñaba
adorar tu corazón de ángel.
el quejido del alma
se enredará con cada recuerdo
de tu dulce voz,
y este cuerpo vacío
arrancará de sus labios
la promesa de volar
hacia el altar de la primavera.
Antes que nada,
pediré perdón por quererte aún
como un niño quiere el néctar de su madre.
Antes que nada,
estos ojos amanecerán cien años
llenos de dolor,
de saberte de otro corazón
y no mío.
Luego,
el silencio anidará para siempre
en este pecho que soñaba
adorar tu corazón de ángel.