Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Explicar con palabras concretas un sentimiento que exime razones, es como pretender capturar un rayo de sol, o enjaular el aire, o detener el tiempo.
No sé por qué late el corazón si me mira, ni entiendo qué extraños movimientos telúricos me recorren el epicentro de las plantas si me susurra al oído. Se me desmayan los sueños en arranque de añoranza si no le tengo a mi vera. El techo del mundo se pinta con paleta de profusos colores si nos arropamos en abrazo pero es velo de esparto tejido en lúgubres tinieblas, desplomándose en mi pecho, si no despierto a su lado. Por un beso daría la sangre de mis venas, por un “te quiero” a voz entera, porque no caducaran los deseos que a veces siento otoñales deshojándose en quimeras…
Acaso sea utopía anhelar que me amen en infinitas primaveras. Rosas azules y luna verde, ¡imposible este aliento! ; la pirámide se invierte. Tal vez yo viva, como viven mis versos y desmedida exija arrebato, pasión desbordada, pasos sonámbulos en la ribera del abismo, el todo o la nada. En mis manos esclavas dejo el destino trazado pero siempre se tuerce, se despista, se me pierde…
Hoy se tizna la mirada y pestañeo tristeza. Hoy busco motivos en los rincones de mi llanto. Mis lágrimas se desalaron por este plañir continuo preguntándome el por qué, contestándome; ¡quién sabe!
Última edición: