L
Luis Delamar
Invitado
A la negra entraña de la noche oscura
le extirpé un rayito del difunto sol,
y entre la espesura de aquella penumbra
rompiendo tinieblas a mí me alumbró
Y lo que era negro se vistió celeste,
y lo que era mate tomó resplandor,
y lo que era opaco se hizo transparente,
y lo que era triste de penar dejó
Hasta en la más muerta de las madrugadas
si por un instante vuelve la ilusión,
puede que se torne la noche en el día
puede que se torne la luna en un sol.
Para mi amiga Nieves; mi rayito de sol particular.
Última edición por un moderador: