El libro de la sabiduría. (La historia que me contó un perro)

elpoetaartesano

Poeta que considera el portal su segunda casa

Erase un hombre al que después de muchos años de buscar y suplicar al cielo la sabiduría, este se la concedió y quedó iluminado.​
Después de conocerlo todo se retiró a un lugar solitario en la montaña, donde escribió un libro tan profundo como bello, con palabras llenas de poesía y encanto en el que manifestaba toda la sabiduría, secretos y misterios quedaban al descubierto, para quien supiera leerlo.
Poco después salió de su retiro y se fue a la ciudad, donde dejó el libro en mitad de la calle, para regresar otra vez a la soledad.
Transcurrieron bastantes años, durante los cuales el libro que fue encontrado por casualidad adquirió tanta fama, que todos hablaban de él, de su belleza y profundidad, y se admiraban, y se preguntaban quien seria el autor de tan gran libro.
Un día el espíritu divino movió a aquel hombre ya anciano a bajar a la ciudad, y caminó por las calles entregando su corazón a los hombres, y hablando profundas y bellas palabras, pero de una manera sencilla y tosca, hablaba a las gentes, pero nadie le hacia caso, todos pasaban desapercibidos por lo sencillas y toscas que eran sus palabras, y por lo rotas y sucias que estaban sus vestiduras.
Habló a los políticos pero eran sordos a sus palabras pues iban llenas de reproche, y habló a los sabios y filósofos, pero tampoco le escuchaban pues estaban muy ocupados discutiendo sobre el libro que no tenia autor.
Siguió caminando en silencio y con rostro resplandeciente, como quien ya cumplió su misión en este mundo, mendigando aquí y allá, y dando calor a los pocos que se arrimaban a él.
El otro día hablando con los pájaros, me dijeron que le habían visto al amanecer muerto en una acera, y tapado con unos periódicos que le habían servido de abrigo en su ultima noche .


 
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Así somos los humanos. Ante la belleza, lo simple de la vida y a quienes nos quieren compartir su sabiduria con palabras simples, no les hacemos caso, ni lo miramos ni lo sentimos. Lamentable pero es así. Un gran abrazo y miles de besos.
 
Hermoso relato, me llegó a la médula, es un texto profundo lleno de sabiduría. Abrazo tu filosofía amigo, estrellas, Me gustaría mucho que intentaras revisar este texto y lo pulieras bien es hermoso, si quieres te ayudo, un abrazo amigo, hasta pronto.
 
Me quedo al lado de la sabiduria que regalas
gracias querido amigo por compartir tu inspiración
estrellitas que te abrazan y bendiciones.
 
Es una gran prosa mi querido amigo CARLOS,
con un mensaje claro, transparente y muy profundo,
un mensaje de amor contra tanto abandono contra la vida.
Abrazos y saludos. Me ha encantado leerte como siempre.
 
Erase un hombre, al que después de muchos años de buscar y suplicar al cielo la sabiduría, el cielo se la concedió y quedo iluminado.
Después de conocerlo todo, se retiro a un lugar solitario, donde escribió un libro tan profundo como bello, con palabras llenas de poesía y encanto, en el que manifestaba toda la sabiduría, secretos y misterios quedaban al descubierto, para quien supiera leerlo.
Poco después salio de su sitio, y se fue a la ciudad, donde dejo el libro en mitad de la calle, para regresar otra vez a la soledad.
Transcurrieron bastantes años, durante los cuales, el libro que fue encontrado por casualidad, adquirió tanta fama, que todos hablaban de el, de su belleza y profundidad, y se admiraban, y se preguntaban quien seria el autor de tan gran libro.
Un día el espíritu divino movió a aquel hombre ya anciano a bajar a la ciudad, y camino por las calles entregando su corazón a los hombres, y hablando profundas y bellas palabras, pero de una manera sencilla y tosca, hablaba a las gentes, pero nadie le hacia caso, todos pasaban desapercibidos por lo sencillas y toscas que eran sus palabras, y por lo rotas y sucias que estaban sus vestiduras.
Y hablo a los políticos, pero eran sordos a sus palabras, pues iban llenas de reproche; y hablo a los sabios y filósofos pero tampoco le escuchaban, pues estaban muy ocupados discutiendo sobre el libro que no tenia autor.
Siguió caminando en silencio,
y con rostro resplandeciente, como quien ya cumplió su misión en este mundo, mendigando aquí y allá, y dando calor a los pocos que se arrimaban a el.
El otro día hablando con los pájaros, me dijeron que le habían visto al amanecer muerto en una acera, y tapado con unos periódicos que le habían servido de abrigo en su ultima noche “..........


Me ha encantado pero no me han dejado darte Repu...te la dí hace poco...pero la mereces otra vez.
un beso con estrellas
Rosario
 
Alonso Vicent me llegan de veras tus palabras, celebro que te gusté amigo, es una historia especial para mi, gracias por tu apoyo. Un abrazo
 
Buenas fotos del perro. Pero sigo sin entender su protagonismo en la historia, jejeje. Si parece que luego fueron los pájaros los que le descubrieron y se lo cuentan al narrador, o sea a ti, jejeje...
Pero aferrándonos al excelente mensaje. Es fiel reflejo de como en la sociedad actual somos capaces de puntuar las aguas de colores y desestimar la transparente. Y permite que dude yo, de quienes hablaban de la sabiduría del libro y sin embargo, demostraron no haber entendido nada al mostrar indiferencia por el anciano...
Me recuerda en mucho a las andanzas de Cristo predicando la palabra con hechos y como estos no se reconocían o tergiversaban frente a las escrituras de los sumos sacerdotes. Juicios de hombres. Al igual que el buen samaritano. Nos apresuramos a ir a misa para estar con "Dios" y no vemos al prójimo por el camino. Ciegos de razón ricos en el poder de su propia condena.
Han venido muchos iluminados a dejar mensaje. Como pellizcos de levadura para levantar esta "masa" que se apelmaza, pero no asciende por si sola. Presos bajo la densa niebla de su ignorancia, niegan que haya más sol que el que alumbra a sus imaginaciones.
Un placer leerte y te felicito por tan hermoso mensaje.
Mi paz alegría en ti sea. Te dejo merecidas estrellas...
Vidal
 
Última edición:
Gracias Vidal por pasar por la historia que me contó un perro. La historia realmente va dentro de otra historia y el perro me la cuenta, el es el narrador, los pájaros hablan con el, y el me lo cuenta.
Realmente cuando la escribí,( y por eso no vas descaminado) yo era el narrador, y el perro no existía, lo introduje para darle un aire de fábula, dentro de la historia donde esta incorporado. Muy cierto que tiene mucho que ver con Jesus y su mensaje, y otros maestros como bien dices, para mi es una historia que sigue viva. Un abrazo amigo !!!!
 
Ya había leído estas lineas anteriormente (creo recordar, integradas en una prosa más extensa), y me parecen de una belleza inmensa, además del gran contenido filosófico y humano que encierran. Cuantos genios habrán desaparecido en un total anonimato por la ignorancia y la sinrazón humana, y que en muchas ocasiones solo han sido reconocidos después de su muerte, y en otras ni eso. Excelente Carlos, mi sincera felicitación. Un abrazo amigo.
 
Excelente Elpoetaartesano, decirte que me ha encantado la historia y el mensaje que te contó un perro y que tu has sabido escribir tan excelentemente para compartirla con todos nosotros. Entro poco en el portal y llevaba días que no te leía, de nuevo ha sido todo un placer estar en tus letras amigo y poeta. Te dejo Reputación. Un abrazo
 
Muchas gracias Luis (libra) por leerlo una vez más, si que forma parte de una historia más larga, aun así realmente nació sola, yo la incorpore cuando hice "En el atrio del templo", que es la historia más larga. Cuantos habrán y siguen desapareciendo !!!! muy cierto creo !!! pero la vida al final sabe más que nadie, yo espero en su sabiduría, no en la del hombre que veo ahora, si en el hijo del hombre y la mujer, en su futuro y evolución, en la misión que el universo o dios le encomendó, y que no acabamos de realizar. Un abrazo amigo
 
Un relato maravilloso con una profundidad en el mensaje que hiela la sangre. Sinceramente tengo que felicitarte, mi amigo y dejarte mi más profunda admiración en este modesto comentario que te dejo.
Un abrazo y rep.
 
Erase un hombre, al que después de muchos años de buscar y suplicar al cielo la sabiduría, el cielo se la concedió y quedó iluminado.
Después de conocerlo todo, se retiró a un lugar solitario, donde escribió un libro tan profundo como bello, con palabras llenas de poesía y encanto, en el que manifestaba toda la sabiduría, secretos y misterios quedaban al descubierto, para quien supiera leerlo.
Poco después salió de su sitio, y se fue a la ciudad, donde dejó el libro en mitad de la calle, para regresar otra vez a la soledad.
Transcurrieron bastantes años, durante los cuales, el libro que fue encontrado por casualidad, adquirió tanta fama, que todos hablaban de él, de su belleza y profundidad, y se admiraban, y se preguntaban quien seria el autor de tan gran libro.
Un día el espíritu divino movió a aquel hombre ya anciano a bajar a la ciudad, y caminó por las calles entregando su corazón a los hombres, y hablando profundas y bellas palabras, pero de una manera sencilla y tosca, hablaba a las gentes, pero nadie le hacia caso, todos pasaban desapercibidos por lo sencillas y toscas que eran sus palabras, y por lo rotas y sucias que estaban sus vestiduras.
Y habló a los políticos, pero eran sordos a sus palabras, pues iban llenas de reproche; y habló a los sabios y filósofos pero tampoco le escuchaban, pues estaban muy ocupados discutiendo sobre el libro que no tenia autor.
Siguió caminando en silencio,
y con rostro resplandeciente, como quien ya cumplió su misión en este mundo, mendigando aquí y allá, y dando calor a los pocos que se arrimaban a él.
El otro día hablando con los pájaros, me dijeron que le habían visto al amanecer muerto en una acera, y tapado con unos periódicos que le habían servido de abrigo en su ultima noche “..........

Bonita historia nos dejas Carlos, en la que se refleja un mensaje muy tierno que envuelven tus letras amigo: Como siempre me sorprendes con tus letras que llegan al alma, me ha encantado tu bello relato. Ha sido un placer pasar a dejar mi huella en tu bendito espacio. Te dejo estrellas para esa pluma tan artesana y reputación bien merecida. Un beso y un abrazo de tu amiga Tere.
 
Conmovedor esta historia que creo se repite en muchos rincones del Universo...la filosofia de la vida del mendigo es una leccion de humildad, resignacion y perdon para muchos. Excelente relato y las fotos de los perros me llego con la misma sensibilidad que tus letras... Mis estrellas amigo. La prosa para mi es la preferida, una lastima que no se extienda mas....CRIS
 
Muy interesante y profundo relato. Me imagino que el hombre, al dejar el libro en la calle sin decir a nadie que es el autor, hizo esto a propia voluntad, aconteciendo que la sabiduría no nos pertenece, apenas somos mensajeros... Y tú, Carlos, eres el mensajero del espíritu de la paz celestial. Gracias por compartir, excelente. Abrazos.
 
Erase un hombre, al que después de muchos años de buscar y suplicar al cielo la sabiduría, el cielo se la concedió y quedó iluminado.
Después de conocerlo todo, se retiró a un lugar solitario, donde escribió un libro tan profundo como bello, con palabras llenas de poesía y encanto, en el que manifestaba toda la sabiduría, secretos y misterios quedaban al descubierto, para quien supiera leerlo.
Poco después salió de su sitio, y se fue a la ciudad, donde dejó el libro en mitad de la calle, para regresar otra vez a la soledad.
Transcurrieron bastantes años, durante los cuales, el libro que fue encontrado por casualidad, adquirió tanta fama, que todos hablaban de él, de su belleza y profundidad, y se admiraban, y se preguntaban quien seria el autor de tan gran libro.
Un día el espíritu divino movió a aquel hombre ya anciano a bajar a la ciudad, y caminó por las calles entregando su corazón a los hombres, y hablando profundas y bellas palabras, pero de una manera sencilla y tosca, hablaba a las gentes, pero nadie le hacia caso, todos pasaban desapercibidos por lo sencillas y toscas que eran sus palabras, y por lo rotas y sucias que estaban sus vestiduras.
Y habló a los políticos, pero eran sordos a sus palabras, pues iban llenas de reproche; y habló a los sabios y filósofos pero tampoco le escuchaban, pues estaban muy ocupados discutiendo sobre el libro que no tenia autor.
Siguió caminando en silencio,
y con rostro resplandeciente, como quien ya cumplió su misión en este mundo, mendigando aquí y allá, y dando calor a los pocos que se arrimaban a él.
El otro día hablando con los pájaros, me dijeron que le habían visto al amanecer muerto en una acera, y tapado con unos periódicos que le habían servido de abrigo en su ultima noche “..........


Magnífica historia, Carlos, lleva un gran mensaje de como las cosas importantes, no se escuchan y pasan desapercibidas en la mayoría de los casos; sólo importan las cosas banales, esas que no aportan nada, pero que se han convertido en importantes, en esta sociedad tan materialista y confundida.

Te felicito por este grandísimo relato.

Un beso, amigo mío.
 
Así es Cris, se viene repitiendo y se repite por desgracia, y es que nuestros ojos están acostumbrado a ver solo las apariencias, y lo importante que está detrás de las apariencias pasa in advertido. Un saludo cordial.
 
Me alegra mucho que te guste Maria, es una historia que escribí hace muchos años, y le tengo cariño, y sigue siendo actual, cada vez más. Lo banal, el materialismo, las apariencias, y la superficialidad, nos hacen ciegos a la esencia, a ver detrás de esas apariencias. Muchas gracias querida amiga. Un abrazo
 

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