Leah
Poeta asiduo al portal
Tu dueño de las montañas,
del llano y la selva,
dueño de mi tierra.
Proteges lo natural sin caer
en lo escultural,
eres libre pero al mismo tiempo preso,
condenado por tus pensamientos.
Sigues a tus sentimientos,
a ese amor por tu patria,
al amor a ser ese guerrero,
un guerrero sin pueblo.
Proteges lo tuyo,
con garras y dientes,
no permitas que te lo quiten,
que no lo profanen.
Cuida por mí,
ese maravilloso rio,
ese mar que a lo lejos uno ve
como se une al cielo,
cuida la tierra por mí,
para poder sembrar en ella.
Di ya ¡NO! Que no y no,
no podemos seguir así,
¿Por qué dañar nuestra naturaleza?
no cruzare los brazos mientras destruyen todo,
seguiré con la lucha no moriré.
Tal vez el cambio no sea hoy ni mañana,
ni sea la próxima semana,
pero estaré aquí resistiré,
luchare por el cambio,
por tratar de que el mundo sea mejor.
Por no seguir robando a nuestra madre tierra,
luchare para poder purificar el mar,
por limpiar la tierra,
por hacer cumplir y hacer los mandamientos,
de mi tierra de mi madre.
Luchare por eso,
por despertar cada mañana con
ese olor en el aire,
por ese aroma de pureza,
aroma que trae paz.
Por la risa de los niños,
jugando en el campo,
por un baño en el frio rio,
por un mango recién bajado.
Luchare por eso y mucho más,
luchare por ti y por nuestros hijos,
por el grito del turpial,
qué importa que mañana yo muera
sabré que estará bien mi tierra.
Le debemos el cambio a esto,
al querer la supervivencia,
un cambio que al final no es para nosotros,
es para la humanidad,
alcemos más nuestros gritos.
Hay que recordar;
que un palo solo no mueve las montañas,
pero todos juntos de gramo en gramo,
iremos cambiado esta triste imagen,
de lo que es hoy en día nuestra humanidad.
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