Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Blanca las hojas que confunden glaciares,
esperando la sangre de tinta para escapar del
escondite.
Visten mis prendas escombros en su nido entumecido,
de aquella añoranza adornada en collares de promesas,
acuéstate sin piel sobre la espera, que tus músculos
sientan el vidrio efervescente,
que yo vendré en primavera, antes que el invierno,
se vuelva eterno e inconsecuente.
Buscaste sinónimos de mí dentro de almejas vacías,
mientras los ocho brazos de mi alma,
se enredaban excavando sonrisas y llorando poesías,
volé a lo alto de un bar añejo de puertas de madera y
paredes de piedras, y ahí rompí mi pico…
Contra el cristal de una copa colmada con tus besos,
luego arranqué una a una mis uñas, y donde no hay amarras
fui alpinista en mis garras, que usaron mis plumas,
para escribirte un camino, hacia mi desnuda alma.
Quedó la semilla sembrada, esperando que te derrames
sobre ella, germinaron desesperanzas en mis brotes,
entonces decidí volar sin ti,… soy de nuevo águila!
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