yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
La dulce razón de mi tristeza,
las noches y los días vendidos,
esqueletos ondeando sus banderas,
auroras a medias incendiadas.
La dulce razón del medio llanto,
los olvidos olvidados y a destiempo
cuando la ausencia
y todos sus desganos
empapan con su luz
el espejo de mis ojos yertos;
los recuerdos que no debo recordar,
los aristas de un corazón maltrecho.
la casa en ruinas
donde nadie habita ya.
Los ocasos eclipsados color sepia,
enredaderas en un diario
con fecha del ochenta y seis,
un cementerio de fotos desahuciadas,
los kilómetros de caminos de ida,
los retornos que no vuelven a volver.
La dulce razón que en esta noche
me lleva a arponear letras podridas,
un reloj que ostenta telarañas,
los pecados de blanco por mi pelo
y una locura inconsistente
que me incita a recordar.
las noches y los días vendidos,
esqueletos ondeando sus banderas,
auroras a medias incendiadas.
La dulce razón del medio llanto,
los olvidos olvidados y a destiempo
cuando la ausencia
y todos sus desganos
empapan con su luz
el espejo de mis ojos yertos;
los recuerdos que no debo recordar,
los aristas de un corazón maltrecho.
la casa en ruinas
donde nadie habita ya.
Los ocasos eclipsados color sepia,
enredaderas en un diario
con fecha del ochenta y seis,
un cementerio de fotos desahuciadas,
los kilómetros de caminos de ida,
los retornos que no vuelven a volver.
La dulce razón que en esta noche
me lleva a arponear letras podridas,
un reloj que ostenta telarañas,
los pecados de blanco por mi pelo
y una locura inconsistente
que me incita a recordar.