azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Exuberante arboleda,
que con tu manto de encaje
abrigabas el paraje
desde el monte a la vereda.
Engalanada alameda
fuiste lecho de ilusiones,
confidente de pasiones
que consumaron su amor,
al abrigo del calor
de tus verdes atenciones.
Y ahora no queda nada
de todo aquello que fue,
lo único que se ve,
es tu madera cortada.
Pobre tierra maltratada,
convertida en un pajar,
sólo queda recordar
las risas de las mujeres,
en esos atardeceres
perfumados de azahar.
que con tu manto de encaje
abrigabas el paraje
desde el monte a la vereda.
Engalanada alameda
fuiste lecho de ilusiones,
confidente de pasiones
que consumaron su amor,
al abrigo del calor
de tus verdes atenciones.
Y ahora no queda nada
de todo aquello que fue,
lo único que se ve,
es tu madera cortada.
Pobre tierra maltratada,
convertida en un pajar,
sólo queda recordar
las risas de las mujeres,
en esos atardeceres
perfumados de azahar.