dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Mi dulce y apasionada niña
en la soledad de mi lecho
abrasado por la fiebre del amor
cierro los ojos y recuerdo
aquella cálida noche en tu casa
cuando con mis impacientes dedos
desabrochaba los dorados botones
de la blusa que cubría tus pechos.
¿Recuerdas amor cuando dijiste
Eladio no llueve pero has hecho
con tus dulces labios amor mío
que se humedezca mi centro?
¿Recuerdas mi lengua nadando
en el delicioso centro de tu deseo?
Ahora, en esta cama triste y fría
aquella tarde imagino de nuevo
y otra vez yacemos juntos desnudos
y de nuevo grito de pasión cuando veo
tu hermoso cuerpo en la cama tumbado
mientras nos alumbra el deseo
y aquella lámpara humilde y vetusta
que como una araña colgaba del techo.
Eladio Parreño Elías
18-Abril-2012
en la soledad de mi lecho
abrasado por la fiebre del amor
cierro los ojos y recuerdo
aquella cálida noche en tu casa
cuando con mis impacientes dedos
desabrochaba los dorados botones
de la blusa que cubría tus pechos.
¿Recuerdas amor cuando dijiste
Eladio no llueve pero has hecho
con tus dulces labios amor mío
que se humedezca mi centro?
¿Recuerdas mi lengua nadando
en el delicioso centro de tu deseo?
Ahora, en esta cama triste y fría
aquella tarde imagino de nuevo
y otra vez yacemos juntos desnudos
y de nuevo grito de pasión cuando veo
tu hermoso cuerpo en la cama tumbado
mientras nos alumbra el deseo
y aquella lámpara humilde y vetusta
que como una araña colgaba del techo.
Eladio Parreño Elías
18-Abril-2012
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