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¿Oíste anoche mis pasos?
¿Sentiste mi calor acodado
en el alféizar de tu pecho?
¿Pudo arribar mi alma
rauda y célere a tu puerto?
¿Derramar en tus ojos negros
la fresa amarga de algún beso?
¡Dime!¡Cuenta!¡Habla!
Me pides humilde un verso
donde ardan las palabras
y esta poetisa acostumbrada,
a deshojar uno y mil sueños,
hace hogueras en el latido
de su corazón ajado y hueco.
¿Quieres acaso con tu leña
que alimente así este fuego?
Entonces, escucha
Tú me arrancas el encaje
que oculta mis secretos.
Yo desnudo tus parajes
desandando monte y valles.
Llego sedienta a tu holgura
despojada de ropajes,
sólo me cubre la luna
y la saliva de tus mares.
Clavo en tu espalda las uñas
y fundo tu piel en mi lengua
La noche huele a tomillo,
a albahaca y hierbabuena.
¡Se quiebra el silencio
en el jardín del deseo!
¡Crece recio tu nardo!
¡Grita pasiones mi lirio!
Y sí que arden las palabras Eva en hermoso versos muy pasionales,estupendo poema,me encanto,te dejo besos y estrellas ,reputación no me deja pero te dejo la de mi corazón.
Sandra