MUERTE EN VIDA DEL GLADIADOR
Un gran gladiador, ceñida su espada,
con mucho dolor medita su vida,
y siente rencor en su alma afligida:
Perdido el amor se queda sin nada.
Olvida el pudor mirando a la grada,
y enciende su ardor -que es cosa temida-
Su enorme valor, virtud conocida,
le inyecta furor y rabia crispada.
Sonando el clarín se inicia el combate.
El César, por fin, aplaude gozoso:
el Circo -en latín- celebra la Fiesta.
Resiste sutil el último embate
¡Victoria febril del triste coloso!
-Su tez de marfil perdía la apuesta-
xxx
Churrete
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