Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me gustaría, confusión de mis amores, que cuando digo; muero por ti, la cosa fuera literal y sencilla y que prendieran los cirios y que dijeran tal vez una misa y que cerraran la caja y tras, tras, tras palada tras palada y listo, definitivamente listo. O tal vez después de los cirios al crematorio y que el viento reparta cenizas y suerte. O ser algo más dramático y entonces quedarme en la cama y cerrar los ojos y que los intestinos se hinchen y revienten hasta manchar las sábanas y que me encuentre la vecina del 2 avisada por los malos olores y ya sabes; la policía, tal vez un reportero con mala suerte y las incógnitas y después para mi cascajo el destino incierto de una fosa comunitaria.
Pero no, cuando digo que me muero por ti la cosa se pone un poco más complicada, la garganta se convierte en un nido de suspiros y el aire que debiera entrara a los pulmones se coge de donde puede y se va al estomago y no entra y se equivoca y no pasa y duele en el diafragma, las lágrimas se apoderan de los ojos y el teléfono y el calendario y el horizonte y la puerta literalmente cerrada se ven de manera extraña y la gente hace pregunta que me incomodan y respondo cualquier bobería y por dentro grito: estoy muriendo por ti.
Ya sé que en esto de decir tres palabras, después de tu sencillo paso por mi cama me he complicado. Yo que siempre he abogado por el lenguaje sencillo, el lenguaje claro, el lenguaje de decirle pan al pan y comunión a tu compañía y aleluya a la hora de hacer el amor y toda mi vida al desayuno la comida y la cena en tu compañía, yo siempre le he hablado a las cosas por su nombre menos a tu mirada de aceituna.., bueno; y a tus piernas de pecado y a tus labios navajas y a tu lengua anzuelo y que carajos a tus nalgas medialluna y al cielo y al horizonte promesas, ilusiones, y me lleva el demonio. Esto de morir por ti es una pendejada, pero mientras pasa no sé si es algo complicado o algo sencillo, si durará, o mañana me sentiré bien, o de plano es la agonía de que te hayas ido sin avisar, sin decir nada, tal vez se algo así como fin de temporada.
Due 24.04.12 en una noche en la que las angustias aprietan más que el cinturón, más que las dudas.
Nota 1. ¿En que se parecen un ginecólogo y un entregador de pizza? En que ambos pueden ver, oler, pero no pueden comer.
Nota 2. Mamá, Mamá, mi hermanito tiene el pene como un maní. - ¿Chiquito?
- No, saladito- tsst.
Nota 3. En mi país estamos en periodo de elecciones; ¿qué no habría manera de hacerles a los candidatos pasar nuevamente por la primara?
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Pero no, cuando digo que me muero por ti la cosa se pone un poco más complicada, la garganta se convierte en un nido de suspiros y el aire que debiera entrara a los pulmones se coge de donde puede y se va al estomago y no entra y se equivoca y no pasa y duele en el diafragma, las lágrimas se apoderan de los ojos y el teléfono y el calendario y el horizonte y la puerta literalmente cerrada se ven de manera extraña y la gente hace pregunta que me incomodan y respondo cualquier bobería y por dentro grito: estoy muriendo por ti.
Ya sé que en esto de decir tres palabras, después de tu sencillo paso por mi cama me he complicado. Yo que siempre he abogado por el lenguaje sencillo, el lenguaje claro, el lenguaje de decirle pan al pan y comunión a tu compañía y aleluya a la hora de hacer el amor y toda mi vida al desayuno la comida y la cena en tu compañía, yo siempre le he hablado a las cosas por su nombre menos a tu mirada de aceituna.., bueno; y a tus piernas de pecado y a tus labios navajas y a tu lengua anzuelo y que carajos a tus nalgas medialluna y al cielo y al horizonte promesas, ilusiones, y me lleva el demonio. Esto de morir por ti es una pendejada, pero mientras pasa no sé si es algo complicado o algo sencillo, si durará, o mañana me sentiré bien, o de plano es la agonía de que te hayas ido sin avisar, sin decir nada, tal vez se algo así como fin de temporada.
Due 24.04.12 en una noche en la que las angustias aprietan más que el cinturón, más que las dudas.
Nota 1. ¿En que se parecen un ginecólogo y un entregador de pizza? En que ambos pueden ver, oler, pero no pueden comer.
Nota 2. Mamá, Mamá, mi hermanito tiene el pene como un maní. - ¿Chiquito?
- No, saladito- tsst.
Nota 3. En mi país estamos en periodo de elecciones; ¿qué no habría manera de hacerles a los candidatos pasar nuevamente por la primara?
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