Hay curiosos requisitos para hacer Alejandrinos:
No se puede, entre hemistiquios, sinalefas emplear,
asonancias con cuidado -las estrofas sin rimar-,
y al seguir todas las normas salen versos numantinos.
Los cuartetos facilones se convierten en mezquinos,
pero tienes que ir pensando los formatos, y ordenar
el primero con el cuarto -sin dudarlo, el popular-
o los pares por su lado -que resultan cervantinos-.
Los tercetos son más libres, varios tipos son posibles,
y componen estructuras que al final nos aproximan:
Desenlaces de la historia, naturales y plausibles.
Con el último terceto los sonetos se terminan,
ya concluyen los esfuerzos, pero faltan las terribles
moralejas que, al ponerlas, al poema legitiman.
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De catorce versos hablé, terminando con sonetos.
Dieciseis utilizaba, me equivocaba al contar.
Y del libro que leía trabucaba los bocetos.
xxx
Churrete