Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Adiós Amor Infiel.
No toques mis claveles, ni mis gardenias, ni mis jazmines
musgos yertos a tus manos dejo para que se nutran de tus lodos;
Del jardín que posees he sido huésped, ¿porque hoy me lanzas?
sin mirar que al hacerlo me lastimas, con espinas más que hirientes.
Si de hojas secas te mantienes en veranos poco ardientes,
para que necesitas la frescura que mi césped que mantengo regia y pura.
Es dolor sentir tu rebeldía, rechazando el roce de mis manos cristalinas
que ansían transmitirte calidez, en el nácar ambarino que te cubre de la vida.
Reventaste finos lazos de armonía; enredaderas desconfiadas has nutrido
y pretendes que ignore tanta suciedad que has vertido.
Al mirar tus mil especies ahí floridas con la faz alzada y tan vivas,
ahogo este lamento por tu perdida; dejare tus tallos sin mi espina…
No esperes aspirar nunca más de mi jardín, son fragancias finas,
para quien aprecia la verdad y es infiel a las mentiras.
Indigente andaré por las esquinas, de los límites donde te hallas vida mía,
tarde he comprendido, que a un jardín como el tuyo se le atiende día a día.
Mary C. López
23.04.2012/Mex/22:34
*Inventando desahogos.
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