Libre Poemario
Poeta recién llegado
Cuando tu boca se enciende…Mis labios conocen el calor como leña que hace arder el fuego.
Mis manos recorren el sendero de tu espalda que baja hacia subsuelo del deseo y haciendo un dibujo zigzagueante para llegarte.
Me queman tus encantos y encuentro las estrellas tan cercas cuando todo esa expresión de placer se refleja en tu rostro.
El delirio en los dos nos lleva a pensar que el universo parece tan pequeño y nada existe a la vez.
El mundo queda afuera y el olvido de lo vivido se hace presente, inexistente ante todo lo demás, no hay tramos ni caminos más de los que mis dedos recorren en tu cuerpo.
Amar porque así lo dictan los sentimientos, devorarnos impacientes porque el roce y goce lo quieren así.
Plasmar el placentero momento de éxtasis mas allá de la frontera de los dos, manipularse y el deseo socava echando a la suerte nuestro destino fogoso.
El fuego es fuego sobre el fuego… y se incendian nuestras partes.
Yo me siento en la gloriay tu ardes en el pecado de caer nuevamente.
No existen extremos, algo nos ata y no sabemos bien cual es su amarre, si es un sexo aventurado o las garras del amor nos da el zarpazo del deliriode los amantes.
Mis manos recorren el sendero de tu espalda que baja hacia subsuelo del deseo y haciendo un dibujo zigzagueante para llegarte.
Me queman tus encantos y encuentro las estrellas tan cercas cuando todo esa expresión de placer se refleja en tu rostro.
El delirio en los dos nos lleva a pensar que el universo parece tan pequeño y nada existe a la vez.
El mundo queda afuera y el olvido de lo vivido se hace presente, inexistente ante todo lo demás, no hay tramos ni caminos más de los que mis dedos recorren en tu cuerpo.
Amar porque así lo dictan los sentimientos, devorarnos impacientes porque el roce y goce lo quieren así.
Plasmar el placentero momento de éxtasis mas allá de la frontera de los dos, manipularse y el deseo socava echando a la suerte nuestro destino fogoso.
El fuego es fuego sobre el fuego… y se incendian nuestras partes.
Yo me siento en la gloriay tu ardes en el pecado de caer nuevamente.
No existen extremos, algo nos ata y no sabemos bien cual es su amarre, si es un sexo aventurado o las garras del amor nos da el zarpazo del deliriode los amantes.
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