Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Encadenada a las orillas del anhelo,
con el deseo atornillado, yo te pienso.
Por no poder tocarte vida, desfallezco
cada instante, poco a poco, sin remedio.
¿Qué será de mí si nunca te tengo?
Si deshojo los segundos macilentos
que encofran de continuo mi pecho
con argamasa letal de acre veneno
que vuelve del revés mis venas,
que voltea mis centros y me arrastra
por el aciago tiempo que desgasta
mi llanto desbordado por tu espera.
Hoy desperté dormida en la laguna
y besé los nenúfares blancos de tu boca.
Arrojé al agua la arpillera que acoraza
con entramado de esparto tu tersura
y te llevé de la mano a sumergirnos,
con el corazón desnudo de nostalgias,
en ese paraíso onírico que mitiga
el dolor de nuestro ulcerado latido.
Abrázame amor mío, te sueño
en cascadas de besos, te anudo
en hilo de fuego, me consumo
si no estás a mi lado ¡ muero!