LA ENVIDIA ACABÓ CON LA INTELIGENCIA
Este pobre anciano llora renegando de su vida:
Ya que al mundo ha dedicado su sonrisa y fortaleza,
consternado se pregunta cuál ha sido su torpeza,
qué precepto ha vulnerado, cuándo va a sanar su herida.
Maltratado por lo ajeno, su esperanza consumida,
rezumando su amargura, derramando su tristeza,
no resiste la injusticia ni tolera la vileza
que la envidia de su entorno le pautaba en su caída.
¡Pobre viejo generoso! ¡Corazón reconfortante!
Los demás te respetaban, reclamaban tu experiencia,
pero sólo pretendían tu derrota degradante.
Porque aquí no se perdona la llamada "inteligencia",
y las lágrimas amargas de tu pena lacerante
son reflejos impotentes de tu clara decadencia.
xxx
Churrete
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