karim
Poeta recién llegado
PERDONA MADRE
Perdona madre que por hoy no vuelvo,
quizás por este mes tampoco ¿sabes?
la sabana infinita, donde envuelvo
el vicio de soñar, en que disuelvo
lo escaso de infinito que me cabe...
A ratos me sofoca y me obnubila,
haciéndome rebelde a la sentencia
del hombre desterrado, que se asila
en un lejano puerto, y se deshila
en una larga y honda penitencia.
Lejano estoy, hincando la rodilla
ante la tumba ausente de mi historia,
cual árbol que se place en su semilla
y estático contemplo la gramilla
buscando tu legado en mi memoria...
Querer volver me finge incongruencia,
perdidas ya las señas de tu puerto
Tú estás, y sólo estás, en apariencia
grabada al interior de mi conciencia,
pero en la realidad, sé que ya has muerto.
Te fuiste como yo, partí hacen años
firmando en tu misal mi despedida,
me fui dejando atrás propios y extraños,
llevando soledad, sembrando daños
que fueron mi ascensión y mi caída.
Saber que ya no estás, no añade ausencia
a la que yo fundé con mi partida,
pues tú me molduraste en la creencia
de que morir, no agota la existencia,
pues sólo es renacer hacia otra vida
hoy sigo aún aquí, tú estás más lejos,
en un certero lar de mi futuro,
mis pies, como los tuyos se hacen viejos,
cuando ya mis recuerdos son reflejos
y mi disolución es lo que auguro.
Y aún te llamo madre, pues tu nombre
trasciende los parajes de la muerte,
fui niño y a tu cuido me hice hombre,
por eso madre mía, no te asombre
que acaso cruce al hades para verte.
KARIM
Perdona madre que por hoy no vuelvo,
quizás por este mes tampoco ¿sabes?
la sabana infinita, donde envuelvo
el vicio de soñar, en que disuelvo
lo escaso de infinito que me cabe...
A ratos me sofoca y me obnubila,
haciéndome rebelde a la sentencia
del hombre desterrado, que se asila
en un lejano puerto, y se deshila
en una larga y honda penitencia.
Lejano estoy, hincando la rodilla
ante la tumba ausente de mi historia,
cual árbol que se place en su semilla
y estático contemplo la gramilla
buscando tu legado en mi memoria...
Querer volver me finge incongruencia,
perdidas ya las señas de tu puerto
Tú estás, y sólo estás, en apariencia
grabada al interior de mi conciencia,
pero en la realidad, sé que ya has muerto.
Te fuiste como yo, partí hacen años
firmando en tu misal mi despedida,
me fui dejando atrás propios y extraños,
llevando soledad, sembrando daños
que fueron mi ascensión y mi caída.
Saber que ya no estás, no añade ausencia
a la que yo fundé con mi partida,
pues tú me molduraste en la creencia
de que morir, no agota la existencia,
pues sólo es renacer hacia otra vida
hoy sigo aún aquí, tú estás más lejos,
en un certero lar de mi futuro,
mis pies, como los tuyos se hacen viejos,
cuando ya mis recuerdos son reflejos
y mi disolución es lo que auguro.
Y aún te llamo madre, pues tu nombre
trasciende los parajes de la muerte,
fui niño y a tu cuido me hice hombre,
por eso madre mía, no te asombre
que acaso cruce al hades para verte.
KARIM
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