Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El perfume de mi alma
Llevo el alma perfumada de tu abrazo,
del cálido beso
que anuncia tu boca,
del ágata blanco que ensalza tu pureza
y el hondo galope de tu corazón.
Me adiestro en tus pétalos
conforme a tus manos,
y extiendo en el lienzo de amor nuestros nombres
con lirios, jacintos y rosas abiertas,
y escapan abriles detrás del amor.
Son tantos caminos que guardan tus labios,
que el paso desnudo
que esconden mis manos,
rebrotan floridos en tu cuerpo de ensueño,
y trepan mis dedos temblorosos por ti;
cual yedra que trepa los muros del alma,
y en altos rincones envuelve el suspiro,
te envuelve mi lengua
de cantos nocturnos,
y entiendo el silencio del húmedo cielo
que aguarda en secreto tu boca oriental.
El tañer del rocío
de la fuente castalia
(Campanas del alma
que suenan y suenan)
hacen del verso un arma bruñida
que empuño en las sombras del árbol de vida
y ahuyento la noche de negros harapos
tan solo por verte brillar en mis ojos.
Te llevo en el alma
con níveos encantos,
con verbos que adulan
tu entrega al amar,
y a todo lugar que llevo el suspiro
(La magia del beso)
está nuestro amor...
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