Adrian Gerardo
Poeta fiel al portal

Nadé hasta la orilla del firmamento, dediqué una canción a los pájaros, mi piel se brotó con crema de helado, pasaron unas motos y las seguí mirando.
Suspiros de Dios, como frambuesas en extinción, yo lo noté impersonal, como quien firma una canción y no se entiende el nombre, solo la intención.
Colinas plenas de arboles aventureros, cuentos de pipas enredan su velo, siluetas crujientes atestiguan un camino, un camino hecho de melocotón.
Por suerte extravié la llave, requisito del corazón, requisito que no preciso, para fundirme en amor.
Quien me roba la sonrisa? si has sido tú, enhorabuena mi prosa, atemos juntos esos cometas, para andar en zapatillas y ser veletas.
Complaciente, mi alma serena se expresa, jugando a las escondidas, entre trajes y boletas, urbanidad de plantas y estrellas.
Picara nova, sin ojos voltea y mira, cómo juegan estos poetas con las rimas, en sandalias un grande, emanaba vida.
Me despido hasta pronto, enamorado de la guitarra, les dejo con el dulce sabor, de brotar perlas aladas, belleza del mar, mar que no precisa...entender nada.
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