Littera
Poeta asiduo al portal
Al pie del saponáceo mar Egeo
guarda de la Anatolia el soberano
el cuerpo más impar y más lozano
de cuantos sueña el ávido deseo.
Deleite a las pupilas y recreo
da su pecho turgente, amante y sano,
y su cabello de azabache ufano
ofrece al tacto un divinal trofeo.
Se arroba el corazón y vibra el alma
cuando, henchida de flores y de sedas,
su voz convida al centro de la calma,
y las fatigas drásticas y acedas
su dulzura primero las ensalma
y luego vuélvelas fruiciones ledas.
¡Qué sumisas y quedas
junto a sus piernas las ariscas olas,
y qué caídas las soberbias violas!