LOS ELFOS, LA NINFA, Y LA QUIMERA
Pendientes de la aurora
los Elfos abandonan la espesura
Con magia que enamora,
vestidos de dulzura,
arroyos van buscando de agua pura.
Caminan por las hojas
con pasos cautelosos sin sonidos,
oliendo rosas rojas
de hermosos coloridos,
sintiéndose felices y queridos.
Los pájaros, trinando,
saludan a los Elfos con sus trinos,
que llegan rutilando
con tonos ambarinos
y brillos de zafiros opalinos.
Alcanzan el sendero,
que siguen porque lleva hasta la fuente,
y escuchan a un jiguero
que canta persistente...
¡Melódica canción iridiscente!
El bosque está tranquilo,
la Ninfa del arroyo les espera
y vuela con sigilo.
Su bella cabellera
refulge como un soplo de Quimera.
El día les sorprende.
Los Elfos se han quedado dormitando.
Tocados por un Duende
el tiempo iba pasando:
La Ninfa, que es Quimera, está hechizando.
Las nubes en el cielo
se apenan del amigo derrotado.
Llorando sin consuelo
la magia han conjurado:
El Elfo de su sueño ha despertado.
Regresan al camino,
la noche todavía algo perdura,
sus rostros de platino,
sus caras de dulzura,
encuentran nuevamente la espesura.
xxx
Churrete