frankaussill
Poeta adicto al portal
MADRE
Madre, tú que con anhelos de triunfos, fatigas el futuro, y con ternura de siglos de genética amorosa, sanas el corazón de tu hijo; tú que incansable marchas al desierto, y con la sed hiriente de la soledad, cargas en tu pelo el fastidioso peso de los años. Tú, que tienes en tu ser el más lindo vestigio de amor puro; Madre, esa gracia que enmarca tu alma es digna de adoración.
Mujer, encantadora. Tristeza sentirá aquel, que, aun teniendo tus besos, cariñitos, y mimos, no se fije en tus detalles.
Es tu ser, un mundo de sensaciones, eres la verdadera cuna de la vida, y es por esta razón, que hoy elevo una plegaria al cielo, para que la lluvia, lave tus lágrimas, para que el sol, haga brillar tu sonrisa, para que la luna, rejuvenezca tu alma; porque mereces vivir por siempre.
Francisco Causil
Madre, tú que con anhelos de triunfos, fatigas el futuro, y con ternura de siglos de genética amorosa, sanas el corazón de tu hijo; tú que incansable marchas al desierto, y con la sed hiriente de la soledad, cargas en tu pelo el fastidioso peso de los años. Tú, que tienes en tu ser el más lindo vestigio de amor puro; Madre, esa gracia que enmarca tu alma es digna de adoración.
Mujer, encantadora. Tristeza sentirá aquel, que, aun teniendo tus besos, cariñitos, y mimos, no se fije en tus detalles.
Es tu ser, un mundo de sensaciones, eres la verdadera cuna de la vida, y es por esta razón, que hoy elevo una plegaria al cielo, para que la lluvia, lave tus lágrimas, para que el sol, haga brillar tu sonrisa, para que la luna, rejuvenezca tu alma; porque mereces vivir por siempre.
Francisco Causil