Quisiera acordarme de todo.
Pero todo silogismo, pega y paga mal.
Aún así, recuerdo, cuando era hoy, y te decía
-uniendo y pegando pájaros-
que esa era, intransigente, la barriga de la soledad.
Cuando iban a la carga mis razones, y miserables
tus puntazos se imponían ganabas sin saberlo
espacio en el desván. Hasta que
distraído, cayó mi corazón.
Y quise que no sintieras el golpe, pero imperdonable
fue ignorar la quietud del aire que no amortiguó.
Y vivo él se apresuró a intimarme.
Ahogándome.
Poco iluminaban ya tus ojos, cuando desistí
de cabalgar a pelo, en el silencio de tus labios.
Y no me creías ¡Terminaba el día!
Día amargo y tonto, incompleto para mí
porque no sé, no supe
si el embargo fue total
si al Hoy de ceño fruncido, hoy
lo llamas Ayer.
Pero todo silogismo, pega y paga mal.
Aún así, recuerdo, cuando era hoy, y te decía
-uniendo y pegando pájaros-
que esa era, intransigente, la barriga de la soledad.
Cuando iban a la carga mis razones, y miserables
tus puntazos se imponían ganabas sin saberlo
espacio en el desván. Hasta que
distraído, cayó mi corazón.
Y quise que no sintieras el golpe, pero imperdonable
fue ignorar la quietud del aire que no amortiguó.
Y vivo él se apresuró a intimarme.
Ahogándome.
Poco iluminaban ya tus ojos, cuando desistí
de cabalgar a pelo, en el silencio de tus labios.
Y no me creías ¡Terminaba el día!
Día amargo y tonto, incompleto para mí
porque no sé, no supe
si el embargo fue total
si al Hoy de ceño fruncido, hoy
lo llamas Ayer.