Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Profético este latido
implorante me fustiga,
el amor que se mendiga
con limosna va servido.
Colisiona sin sentido
cruzando todo lindero
el afán que aquí macero,
en paupérrima favela,
ni enamora ni te encela
pues Cupido, no es certero.
Mi castillo arde en olvido
¡no queda en pie ni una viga!
Mis parterres son de ortiga,
la alondra calla el silbido..
Y en el ciprés aguerrido
la raíz ya no es madero,
¡se pudrió en el aguacero!
y tan sólo es la vitela
donde el verso se congela
guardado en frío nevero.
Y así te dejo en tañido
el ensueño que me obliga
a navegar sin fatiga
al Ítaca prometido.
Colosal este alarido
en boca del gran Homero,
busco sin pausa el sendero
que el alma siempre pincela
con paleta de acuarela,
en la proa del velero.
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