cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rompí con mis alas las auras de la niebla,
forjando futuros en cascaras de hielo.
Naci gaviota, águila que rompe con el pico los cielos,
para después estrellar en ansias la constelación
de estrellas.
Fermenté de lágrimas la tierra
cuando al ver un azar incierto
mi madre me dio tres palmadas
para que fuese yo, el que tirara la primera piedra.
Quise volver al útero, resguardar ahí mi miedo
vaciar a cubeta en mano la sangre ya derramada;
volverme coral, página abierta, verso no escrito,
lámpara de piedra.
Pero no fue así, mis dientes mordían con áspera dulzura
aquella carne blanca, blanda y con sabor a pino;
escribí mi nombre y Dios lo apunto en su libro,
más fue borrado con el tiempo.
Desde mi nacimiento, voy corriente abajo
cual camarón de río, esperando ser atrapado
en las redes del olvido.
forjando futuros en cascaras de hielo.
Naci gaviota, águila que rompe con el pico los cielos,
para después estrellar en ansias la constelación
de estrellas.
Fermenté de lágrimas la tierra
cuando al ver un azar incierto
mi madre me dio tres palmadas
para que fuese yo, el que tirara la primera piedra.
Quise volver al útero, resguardar ahí mi miedo
vaciar a cubeta en mano la sangre ya derramada;
volverme coral, página abierta, verso no escrito,
lámpara de piedra.
Pero no fue así, mis dientes mordían con áspera dulzura
aquella carne blanca, blanda y con sabor a pino;
escribí mi nombre y Dios lo apunto en su libro,
más fue borrado con el tiempo.
Desde mi nacimiento, voy corriente abajo
cual camarón de río, esperando ser atrapado
en las redes del olvido.