Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Encastado rubí sobre añiles adorna
la mirada que en contraste encadena
aunando el compás de silentes olas
con el rojo velamen acodado en la arena.
Al vuelo de escamas unas mariposas
entre espuma de polen al sol juguetean
y los mástiles de estambre les lloran
dulce rocío aleteando entre perlas.
Un enjambre despierta a la aurora
meloso zumbido sesgando mesetas,
dorado séquito que el viento transforma
en eco lejano reinando en colmenas.
Se acerca una niña descalzando horas
espigas cobrizas el cabello que trenza,
su piel de alabastro, su risa graciosa,
el brillo en sus ojos acerico de estrellas.
Salta entre lilas y a su cándida boca
zurce melodías de olvidadas sirenas
se pliega el céfiro y se torna en gaviota
y al regazo de ese recuerdo se entrega.
¡Canta chiquilla! Que nada es zozobra,
que nada te empaña, que no tienes penas...
¡Qué bonita luces, pequeña amapola!
navegando en océanos de violetas.
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