Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ambigua presencia infunde rotunda
auspicios perdidos en viles tormentas
estaño por plata de hipócritas lunas
despistan cordura en nostalgia severa.
Despertar del alma que siempre te augura
encontrar soledad de sentencia certera
inocula a tus ojos la lágrima oscura
al saber que la vida al destino no espera.
Crepitando las horas eternas basculan
compases de dudas, caducas promesas
y dejan tu pecho blandiendo negrura
crepúsculo fiero de inermes rodelas.
Y asida a tu paso de edades futuras
inmensa es la sombra que empala tus huellas
ahogando su grito la Diosa Fortuna
en cadalso que anuda con soga tu pena.
Dormita la risa, claudican ternuras,
te birla el truhán el latido que encela
y aprendes palabras que huecas inundan
de huérfanos cantos tus pobres poemas.
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