EL ESTANDARTE DE HONOR
¡Ya resuenan los tambores
que preceden a la acción!
Las armas de los gabachos
apuntan todas al sol
reflejando en sus metales
su tiránica ambición.
Descrestan por la colina
en perfecta formación,
y en sus caras la sonrisa
del presunto vencedor.
La infantería delante,
consciente de su valor,
custodiando su Bandera,
que es su Estandarte de Honor.
El objetivo está cerca,
es un pequeño bastión,
y los tambores redoblan
rugiendo muerte y horror.
El ejército despliega
con la ayuda del cañón
que vomita sus granadas
con malicia y con rencor.
Han llegado a su destino
y les invade el temor,
la fortaleza está muda:
¡Silencio ensordecedor!
Desconcertados esperan
del español reacción,
y la frente se les perla
con frío y denso sudor.
Los tambores han cesado,
los semblantes con terror,
y las sonrisas de antaño
son lágrimas de dolor.
Sin saber de dónde salen
-Alaridos de pasión-
la guerrilla les ataca
con violencia y con ardor.
Cuatro puntos cardinales
rodean al batallón,
que cala sus bayonetas
para luchar dos a dos.
Las armas de fuego callan,
el cuerpo a cuerpo es atroz,
y la guerrilla pelea
con garra y con pundonor.
Su patria se están jugando
en un combate feroz:
No quieren ver al francés
como a su Dueño y Señor.
La celada ha resultado
y el francés es perdedor...
El suelo queda sembrado
de muerte y desolación.
Lleno de polvo y quebrado,
bajo un cielo abrasador,
está el emblema enemigo:
el Estandarte de Honor.
xxx
Churrete