EL CIEGO
Camina con su típico cuidado,
se apoya en un escuálido bastón.
El ciego cuya vista se ha nublado
tantea con prudente antelación.
Oscuros son los días a su lado,
que sufre con valiente corazón.
Soporta con orgullo y resignado
la pena de su triste condición.
La rabia en ocasiones por no ver
enciende todavía sus lamentos,
y tiñe de rencor todo su ser.
Sus pasos son muy cortos y muy lentos,
a veces da un tropiezo sin querer,
y, digno, siempre vuelve con sus tientos.
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Churrete
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Este poema es un experimento. En los tercetos he sobreacentuado los versos para tratar de conseguir algo parecido a los 'pasos cortos' del ciego. Agradeceré comentarios y críticas, buenas o malas, al respecto.
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Churrete
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