martamarques
Poeta adicto al portal
Las dos vestales
¡Las dos vestales van buscando cama
Y reclamando que lo esparza el viento!
Cubren a tiempo la serena luna
de espesa bruma y poderoso fuego,
cálido ruego, fragoroso cielo,
bojo el recelo del glorioso sexo.
¡Acoge cálida penumbra al sexo!
Vela y protege su mullida cama
tan atrevida como el rojo cielo,
flamea y canta su ilusión al viento,
mientras aviva muy triunfal el fuego
despertará la refulgente luna.
¡Un caligrama de la amada luna!
Pronto se funde presagiando sexo,
cuando al amor les agiganta el fuego
al regresar a su sedosa cama,
ellas dislocan reclamado al viento
que las regrese a su aclamado cielo.
¡Dos pictogramas, poderoso cielo!
Fulgor lechoso de brillante luna,
acariciadas con fragante viento
tan referente a la razón del sexo,
como esplendente su pasión de cama
disparador del encendido fuego.
¡Pechos ardientes erupción de fuego!
En su balcón del concebido cielo,
y en el cojín de la mullida cama
bajo el cristal de la querida luna,
llegan mis labios al umbral del sexo
libando flores, vertical al viento.
¡Sacia tus besos poderoso viento!
Atiza raudo al fervoroso fuego,
para que esplenda majestuoso el sexo
al ser prebenda del profano cielo,
y la estupenda devoción de luna
sea la ofrenda en la mullida cama.
¡Oh cama!, Clama por amor al viento,
trae la luna y al ardiente fuego
a un cielo lleno de lujuria y sexo.
Marta Marques
¡Las dos vestales van buscando cama
Y reclamando que lo esparza el viento!
Cubren a tiempo la serena luna
de espesa bruma y poderoso fuego,
cálido ruego, fragoroso cielo,
bojo el recelo del glorioso sexo.
¡Acoge cálida penumbra al sexo!
Vela y protege su mullida cama
tan atrevida como el rojo cielo,
flamea y canta su ilusión al viento,
mientras aviva muy triunfal el fuego
despertará la refulgente luna.
¡Un caligrama de la amada luna!
Pronto se funde presagiando sexo,
cuando al amor les agiganta el fuego
al regresar a su sedosa cama,
ellas dislocan reclamado al viento
que las regrese a su aclamado cielo.
¡Dos pictogramas, poderoso cielo!
Fulgor lechoso de brillante luna,
acariciadas con fragante viento
tan referente a la razón del sexo,
como esplendente su pasión de cama
disparador del encendido fuego.
¡Pechos ardientes erupción de fuego!
En su balcón del concebido cielo,
y en el cojín de la mullida cama
bajo el cristal de la querida luna,
llegan mis labios al umbral del sexo
libando flores, vertical al viento.
¡Sacia tus besos poderoso viento!
Atiza raudo al fervoroso fuego,
para que esplenda majestuoso el sexo
al ser prebenda del profano cielo,
y la estupenda devoción de luna
sea la ofrenda en la mullida cama.
¡Oh cama!, Clama por amor al viento,
trae la luna y al ardiente fuego
a un cielo lleno de lujuria y sexo.
Marta Marques