LuKaS
L'enfant terrible
¿Qué debe hacer uno, cuando busca a su par,
un destello de luz como si se tratase de un espejo,
que refleja su propia luz, pero en sentido apuesto,
y no hay fuerza que libere de la prisión de cristal,
a tu alma gemela, que ves yacer a lo lejos?
No eres tú a quién atrapa en el reflejo,
el lienzo de vidrio, que pintado de plata,
vuelve virtuoso al artista que le contemple,
aunque ordene su pelo o sonría a la mañana.
Es tu alma gemela.
Y te ama tanto, que si te ve llorar, llora;
y si sonríes alegre, no contendrá su sonrisa,
si corres a prisa a esconderte, desaparece;
y si vuelves despacio y te asomas, ahí estará.
Tu alma gemela.
La que tu corazón anhela y tiemblas,
esa que cuando piensas, te desvaneces;
la que ha sido capaz de besarte el alma...
sin tocar ni una sola célula de tu cuerpo.
Tu alma gemela.
Aquella que usa tu ropa, y se viste como tú;
la que imita tu peinado, porque te admira;
la que se prueba todos tus labiales y esmaltes,
sólo para que veas cual te quedará mejor.
Tu alma gemela.
La que ha sido testigo de tus penas...
la que siempre te ha visto llorar...
la que fue testigo de la sonrisa,
que hubiste de poner en tu cara,
para salir afuera sin una lágrima.
La que le cuentas todos los secretos,
que ni tu diario íntimo puede saber.
Mujer, no despliegues latidos de papel,
en un mundo lleno de fuego cruzado.
Hoy, que tu corazón sea como el carbón,
así, el fuego sólo le devolverá su color,
y avivará el calor interno con sus llamas,
dejando intacta su frágil existencia.
Tu alma gemela eres tú,
atrapada en el espejo.
Un ángel guardián en una caja.
Haz que sea feliz, quién está detrás del espejo,
y será quien le ponga ornamentos de rosas,
y dé luz a las sombras que oscurecen tu vida
y aliente tus días desde la mañana a la noche.
Siéntete orgullosa, tu alma gemela, eres tú.
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