Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

En el blanco pergamino de tus ojos
cuelgo entristecidas mis pupilas,
como gotas tatuadas en las mejillas
como el canto de mi llanto con sollozos.
Llorar es lo que quieren mis antojos
profunda ya se ha hecho esta herida
no le encuentro al laberinto la salida
se han cerrado de las puertas los cerrojos
Se queman en la hoguera los rastrojos,
hirviendo con mis sórdidas mentiras,
que acompañaron el amor es su rutina
convirtiendo lo que fue, en un despojo
Cegado por su lindos labios rojos
motivado por tu ausencia clandestina,
perdón, es la pasión que ella inspira,
estar entre sus brazos amorosos.