azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
"Sic transit gloria mundi" *
Así pasa la gloria del mundo
Así pasa la gloria del mundo
Es curioso, lo fácil que resulta lamentarse siempre de la mala suerte, sabiendo que nunca servirá de nada. ¿Y qué importa si la tuvimos o no? Nadie nos prometió nada, sólo se nos concedió tiempo y la cortesía de poder elegir que hacer con él. La suerte y la desgracia, son la cara y la cruz de una moneda que cae de los dos lados por igual.
Y más fácil resulta aún compadecerse de uno mismo, creyendo que no se tuvo ninguna oportunidad, que nunca hubo alternativa. Pero siempre hay una alternativa, decimos que no la hay solamente para poder conformarnos con la decisión que hemos tomado.
En cambio, que difícil se hace tomar el camino, siempre pensando si será el correcto y donde nos llevará, o si acabará en algún sitio. Pero todos los caminos conducen a alguna parte, luego siempre son correctos, lo equivocado sólo es, el sitio al que se quiere llegar.
¿Y dónde queremos llegar? He ahí la dificultad, este es el gran problema, porque aquí la respuesta es la propia pregunta y la pregunta se convierte en respuesta. ¡Donde queramos llegar!
La decisión, ese es el único y verdadero misterio de la vida. Comprender, que para bien o para mal, toda elección, acertada o equivocada, conlleva algún sacrificio y siempre tiene una consecuencia.
Pero ¿Por qué una decisión equivocada se convierte en correcta por un capricho del destino, y una correcta en equivocada por una moneda al aire?
No sé por qué, pero si se: que esa siempre es la pregunta adecuada. No el ¿Quién? ni el ¿Cómo? y tampoco el ¿Cuándo? ni el ¿Dónde? Los nombres, son sólo nombres y todas las cosas suceden de alguna manera. Y si el tiempo y el espacio son curvos, el final, tarde o temprano, siempre se encuentra con el principio.
Decidir y afrontar las consecuencias, todo se reduce a eso. Y comprender que no existen excusas, que de nada sirven las lamentaciones, y que nosotros y sólo nosotros, somos responsables de nuestras propias vidas. Punto.
* Palabras que el ceremoniero repite tres veces delante del Pontífice recién elegido. La frase se usa para señalar la caducidad de todo lo humano.