BLASON
Poeta adicto al portal
DEJAME SER...
Déjame ser,
aquel que va cuidando tu despertar,
colocar el pie derecho que debe iniciar
las caminatas, por tu sala de estar
y la premura de tu tiempo, que suele escasear.
Déjame ser,
el reloj de tus queridas princesas muy de mañana
y con un susurro le toque la tímida alarma,
ser quien en sus horarios les de el espacio
para cumplir tareas, que le dejan, liceos aledaños.
Déjame ser,
tu fiel y noble escudero, cuando transitas por el centro
robando miradas a los turistas y a los limeños,
cuando tu caminar galante en sus divinos bamboleos
despierte mil piropos y los silbidos, de muchos caballeros.
Déjame ser,
quien le alcance el refrigerio o el alimento necesario
a las niñas en su recreo o en sus breves descansos,
que sea la sombra que se apague a sus encantos
y las cuide del peligro, que nadie nunca, está salvado.
Déjame ser,
aquel varón que te secuestre el pensar loco e inquieto
que te arrebate en silencio mil sonrisas y un beso coqueto,
que se mude en tu cartera y sea el llavero que tu tienes
y te sepa abrir las puertas, de aquel cielo... que tú mereces.
Déjame ser,
aquel padre sustituto que siempre vea por tus niñas
que les enseñe la cultura y no transiten entre riñas,
inculcarles el amor hacia el prójimo y en sus huestes
enseñarles algún juego y en mil tareas... complacerles.
Déjame ser,
al menos el ángel guardián que resguarde tu morada
el cuarto de mis princesas, el lecho donde tú me llamas,
no haré ruido ni alteraré el sueño con sus esperanzas
solo quiero estar, donde están... mis rosas más preciadas.
Déjame ser,
quien las cuide siempre... desde que sale el alba.
BLASON
Déjame ser,
aquel que va cuidando tu despertar,
colocar el pie derecho que debe iniciar
las caminatas, por tu sala de estar
y la premura de tu tiempo, que suele escasear.
Déjame ser,
el reloj de tus queridas princesas muy de mañana
y con un susurro le toque la tímida alarma,
ser quien en sus horarios les de el espacio
para cumplir tareas, que le dejan, liceos aledaños.
Déjame ser,
tu fiel y noble escudero, cuando transitas por el centro
robando miradas a los turistas y a los limeños,
cuando tu caminar galante en sus divinos bamboleos
despierte mil piropos y los silbidos, de muchos caballeros.
Déjame ser,
quien le alcance el refrigerio o el alimento necesario
a las niñas en su recreo o en sus breves descansos,
que sea la sombra que se apague a sus encantos
y las cuide del peligro, que nadie nunca, está salvado.
Déjame ser,
aquel varón que te secuestre el pensar loco e inquieto
que te arrebate en silencio mil sonrisas y un beso coqueto,
que se mude en tu cartera y sea el llavero que tu tienes
y te sepa abrir las puertas, de aquel cielo... que tú mereces.
Déjame ser,
aquel padre sustituto que siempre vea por tus niñas
que les enseñe la cultura y no transiten entre riñas,
inculcarles el amor hacia el prójimo y en sus huestes
enseñarles algún juego y en mil tareas... complacerles.
Déjame ser,
al menos el ángel guardián que resguarde tu morada
el cuarto de mis princesas, el lecho donde tú me llamas,
no haré ruido ni alteraré el sueño con sus esperanzas
solo quiero estar, donde están... mis rosas más preciadas.
Déjame ser,
quien las cuide siempre... desde que sale el alba.
BLASON
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