Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Llueven, llueven gotas, a deshoras...coloridas.
Suben, bajan todas, por las ropas...encendidas.
Un charco desierto
da reflejo a su vestido,
viste de descuido
y yo la cuido en su lamento.
...yo la cuido en su lamento...
Si no hay puerta
yo la invento.
¿No se sienta?
No me siento.
Se despierta...
alerta...
pulso lento...
sopla el viento...
¡Rienda suelta
a su lamento!
Forman, forman gotas...
son las tropas de la ira.
Forjan, forjan hojas...
una espada ya delira.
Una espada que me instiga...
grita que ya no la siga...
insta que haga desmedida
la ambición que me invalida...
...la que aparta de mi lado
a todo aquel que en mi guarida
llega a ver que soy honrado
y no una errata confundida.
Me atormenta...
lenta...
no me oriento...
perro atento...
...yo la cuido en su lamento...
Suben, bajan todas, por las ropas...encendidas.
Un charco desierto
da reflejo a su vestido,
viste de descuido
y yo la cuido en su lamento.
...yo la cuido en su lamento...
Si no hay puerta
yo la invento.
¿No se sienta?
No me siento.
Se despierta...
alerta...
pulso lento...
sopla el viento...
¡Rienda suelta
a su lamento!
Forman, forman gotas...
son las tropas de la ira.
Forjan, forjan hojas...
una espada ya delira.
Una espada que me instiga...
grita que ya no la siga...
insta que haga desmedida
la ambición que me invalida...
...la que aparta de mi lado
a todo aquel que en mi guarida
llega a ver que soy honrado
y no una errata confundida.
Me atormenta...
lenta...
no me oriento...
perro atento...
...yo la cuido en su lamento...