salgomanzano
Poeta veterano en el portal
La felicidad quiero conocer
-de la ultratumba, eternamente rica-.
¿O será un eterno engaño, lavada
mi ardorosa e ideal adolescencia?
ver quiero el interior de las tinajas
por donde vagan, danzan los espíritus,
como sombras fugitivas, errantes;
ver del abismo la profundidad,
vestida de enredaderas -¿vacío
de flores cual un desierto de arena?-;
Hundirme y entrar y oler y pasear
y nadar por aguas del dios - Océano:
Dios de azul y verde mar en mis ojos
negros, dejándome su infinitud.
Quiero ver, quiero ver, sentir el hierro
de la herradura mágica, que ciñe
de las vestiduras el cinturón
de esta maldita tierra -el hombre, siempre
un lobo para el hombre-, que no me da
palabras, hechos, consuelo y amor...
-tierra egoísta, usurera, inmoral-;
correr por las venas del río eterno;
mezclarme entre los dioses -ya estudiados-
Eros, Vulcano, Eolo, Baco, Zeus
-dios de dioses-, Neptuno, Plutón, Marte...,
viviendo los banquetes de sus mesas;
dormirme tranquilamente en el lecho
y esperar, esperar que se abran puertas;
emborracharme de amor irreal...
-No me llaméis: voy a salir...
-Salvador-
-de la ultratumba, eternamente rica-.
¿O será un eterno engaño, lavada
mi ardorosa e ideal adolescencia?
ver quiero el interior de las tinajas
por donde vagan, danzan los espíritus,
como sombras fugitivas, errantes;
ver del abismo la profundidad,
vestida de enredaderas -¿vacío
de flores cual un desierto de arena?-;
Hundirme y entrar y oler y pasear
y nadar por aguas del dios - Océano:
Dios de azul y verde mar en mis ojos
negros, dejándome su infinitud.
Quiero ver, quiero ver, sentir el hierro
de la herradura mágica, que ciñe
de las vestiduras el cinturón
de esta maldita tierra -el hombre, siempre
un lobo para el hombre-, que no me da
palabras, hechos, consuelo y amor...
-tierra egoísta, usurera, inmoral-;
correr por las venas del río eterno;
mezclarme entre los dioses -ya estudiados-
Eros, Vulcano, Eolo, Baco, Zeus
-dios de dioses-, Neptuno, Plutón, Marte...,
viviendo los banquetes de sus mesas;
dormirme tranquilamente en el lecho
y esperar, esperar que se abran puertas;
emborracharme de amor irreal...
-No me llaméis: voy a salir...
-Salvador-
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